el financiamiento, facilitación al acceso de toda la población a la educación superior y que, para
garantizar el cumplimiento de los principios y planes, se instaura el Espacio Latinoamericano
de la Educación Superior, ENLACES, donde participan los Estados y altos directivos de las
universidades, poniéndose los desafíos de desmercantilizar la educación superior y fortalecer
la calidad educativa (Fernández y Pérez, 2017).
Este debe considerarse como un proceso, en construcción, con avances en el desarrollo
del conocimiento, en el que debe tenerse en cuenta las epistemologías otra y la necesaria
descolonización de la educación superior que demanda estrategias varias que pongan en
discusión y desafíe la educación superior para que, a través de sus instituciones, asuman un rol
político desde el ámbito que le corresponde para cooperar con la transformación social, político
y cultural de nuestras sociedades.
En cuanto a la Conferencia Regional de Educación Superior 2018, CRES, se rescata la
ratificación de las líneas centrales de las anteriores conferencias subrayando la necesidad de
expresar y ubicar como sujeto a grupos ciudadanos, actores sociales y políticos que por diversas
cuestiones han sido sino marginados, invisibilizados hasta años recientes. Con estas
emergencias y reconocimientos de actores, entre los que se encuentran los pueblos originarios,
colectivos culturales afrodescendientes, migrantes y otros en la acción y gestión de la educación
superior se posibilitan la actuación social y política para la recreación y rescates de saberes
fortaleciendo propuestas reivindicativas naturales a las que se suman problemáticas emergentes
como la ecológica, género, las autonomías universitarias, la descentralización, etc., que se
expresan en los pensamientos descoloniales bajo el lema otro mundo es posible y generando
procesos alterativos y de construcciones que traspasan los muros de las universidades, el mundo
académico, social y político (Botero, 2015).
En la década de los 90 se reavivaron los debates sobre la educación en general y la
educación superior, en particular, con fuertes críticas al ser y actuar de estas entidades sociales
que tienen el rol formador, producción de conocimientos y servicio a la sociedad, pero con
frágil incidencia en los procesos políticos, profundizándose en consecuencia las desigualdades
sociales y económicas en el continente. El neoliberalismo que copó la educación superior y con
la globalización dejaron escasos espacios al pensamiento alternativo y enfoques epistémicos
descoloniales, enseñoreándose en la educación superior convertida en herramienta al servicio
del mercantilismo fundamentalista (Hervas, 2017).
Como hallazgos más importantes se destacan que alrededor de las conclusiones de la
CRES, otras redes académicas y organismos regionales de la educación superior hay una