Introducción:
La educación sexual es un tema que tiene gran protagonismo en la sociedad actual, ya
que incide en la vida, los sentimientos, las condiciones sociales, culturales y en gran parte de
los roles que una persona protagoniza; estos inciden en el desarrollo humano. Sin embargo,
existen diferentes ideas y métodos que pueden causar confusión o conflicto entre los docentes
y estudiantes, en especial en lo que se refiere a la diferencia entre sexo, sexualidad y género.
Estos conceptos no son comparables ni intercambiables, pero tienen ciertos significados y
aspectos que necesitan ser comprendidos, cuidados, tratados o abordados en el campo de la
educación.
Considerando que existe una necesidad de que la educación sexual sea abordada desde
una perspectiva curricular formal; ya que aún se está envuelta en mitos y prejuicios que se han
arraigado en la cultura y, a pesar de querer modernizar, estos siguen siendo un impedimento
para una educación integral para la sexualidad; sin embargo, se debe reconocer que influyen
otros factores como la formación y perspectiva del docente, las herramientas teóricas –
metodológicas, un ambiente escolar abierto, los contenidos curriculares, etc.
El concepto de sexo hace referencia a la categoría biológica con la que se nace,
mientras que el género se refiere a las características sociales, culturales y psicológicas que se
les asignan a las personas según su sexo. Por su parte, la sexualidad engloba un conjunto de
factores, que van desde las atracciones, los deseos y las prácticas sexuales, hasta las
identidades de género y los roles sexuales.
La forma en que se aborda en la actualidad el concepto de sexo, género y sexualidad
ha sido objeto de un intenso debate social y académico; en particular, la forma en que estos
conceptos se enseñan y se aprenden en el contexto educativo es un tema de creciente interés
y preocupación.
Este trabajo se sustenta en las teorías de la educación integral, que es un enfoque
pedagógico que aborda la sexualidad humana de manera integral, es decir, considerando sus
dimensiones biológica, psicológica, social, afectiva y ética. Su objetivo es brindar información
científica y veraz sobre la sexualidad, así como promover el desarrollo de habilidades para la
toma de decisiones responsables y el cuidado de la salud sexual y reproductiva. Además, busca
fomentar el respeto por la diversidad sexual y de género y el abuso sexual (UNESCO, 2018).
La segunda teoría es la perspectiva de género, la cual es un marco teórico y metodológico que
analiza las relaciones sociales entre hombres y mujeres, así como las desigualdades y
discriminaciones que se producen por motivos de género. El género se entiende como una