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1 Universidad Nacional de Pilar marcellolachi@gmail.com
ISSN: 2617-7374, enero-junio 2023.
Vol. 3 Nro.1. Pág: 1-31
ARTÍCULO ORIGINAL
EL CENTRO DE ESTUDIANTES EN LA EDUCACIÓN SECUNDARIA
PARAGUAYA. DE SU RENACIMIENTO Y MASIFICACIÓN (2013-2022)
Marcelo Lacchi1
Recibido: 20/ diciembre/ 2022
Aprobado: 03/ enero/ 2023
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Los trabajos publicados en esta revista están bajo la licencia Creative Commons
Atribución No comercial
El centro de estudiantes en la educación secundaria paraguaya.
De su renacimiento y masificación (2013-2022)
El centro de estudiantes en la educación secundaria paraguaya.
De su renacimiento y masificación (2013-2022)
Resumen:
El centro de estudiantes de la educación secundaria, históricamente, siempre ha tenido
un rol relevante en el debate público paraguayo, pero ha sido solamente a partir de la segunda
década del siglo XXI que se ha masificado difundiéndose en una gran cantidad de colegios a lo
largo de todo el territorio nacional. Esto lo ha trasformado en un espacio de verdadera formación
cívica, donde las y los jóvenes estudiantes se vuelven ciudadanos consientes que aprenden
cuáles son sus derechos y cómo exigirlos, la importancia de participar y su rol en la sociedad.
Una realidad esta que ha trasformado el movimiento estudiantil secundario, que surgió en esos
mismos años (2013), en el más longevo y duradero de la historia reciente, y en un actor político
relevante del espacio sociopolítico nacional. Tanto que ni siquiera la pandemia de coronavirus
y el cierre por dos años de las instituciones educativas pudo aniquilarlo, y hoy en día éste, y los
centros de estudiantes, están volviendo a florecer, reorganizándose y reactivándose en todo el
país, listos para llevar adelante nuevas luchas y nuevas acciones a favor de los derechos
estudiantiles y de una educación democrática y de calidad.
Palabras clave: centro de estudiantes, educación secundaria, movimiento estudiantil,
lucha por la autonomía, educación democrática y de calidad.
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El centro de estudiantes en la educación secundaria paraguaya.
De su renacimiento y masificación (2013-2022)
The Student Center in Paraguayan Secondary Education.
Its Revival and Mass Expansion (2013-2022)
Abstract
The secondary education student center has historically played a relevant role in
Paraguayan public debate, but it has only been in the second decade of the 21st century that it
has become more widespread, spreading to a large number of schools throughout the country.
This has transformed it into a space for true civic education, where young students become
conscious citizens who learn about their rights and how to demand them, the importance of
participation, and their role in society. This reality has transformed the secondary school student
movement, which emerged in those same years (2013), into the longest-standing and most
enduring in recent history, and into a relevant political actor in the national sociopolitical space.
So much so that not even the coronavirus pandemic and the two-year closure of educational
institutions could destroy it, and today it, and student centers, are flourishing again,
reorganizing and reactivating throughout the country, ready to carry out new struggles and new
actions in favor of student rights and democratic, quality education.
Keywords: student center, secondary education, student movement, struggle for
autonomy, democratic, quality education.
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Introducción:
El movimiento estudiantil secundario paraguayo, en mayor o menor medida, siempre
ha sido un actor presente en el debate público a través de la historia. Su protagonismo, empero,
se ha caracterizado por ser tradicionalmente más político que social, ya que ha sido en los
centros de estudiantes donde muchos líderes políticos han iniciado sus carreras. Sin embargo,
en la segunda década del siglo XXI el movimiento estudiantil secundario ha mudado de manera
relevante, trasformándose de cantera de potenciales jóvenes talentos políticos, en un verdadero
actor colectivo con capacidad de incidencia. En este sentido sería suficiente citar las
manifestaciones de mayo del 2016 que llevaron a la renuncia de la Ministra de Educación Marta
Lafuente o la participación en las manifestaciones contra la enmienda constitucional de marzo
de 2017 que llevaron al entonces presidente Cartes a renunciar a su intento de reelección, para
evidenciar cómo este movimiento en la actualidad se ha vuelto un actor relevante en el debate
público nacional.
Para el logro de este renovado, y cada vez más incidente, protagonismo del estudiantado
secundario en el campo sociopolítico paraguayo, ha jugado un rol determinante el proceso de
instalación masiva de centros de estudiantes que se ha desarrollado a partir del año 2013, y que
ha llevado a la conformación de centenares de esos organismos a lo largo y ancho del país,
involucrando para eso a decenas de miles de estudiantes (Valinotti & Insaurrlade, 2019).
Esto ha permitido una evolución nunca vista en el movimiento estudiantil secundario
paraguayo, en cuanto en la actualidad su accionar no se limita, como ocurría en el pasado, a
llevar adelante acciones dirigidas a mejorar la calidad del sistema educativo o a incidir en las
tomas de decisiones referentes a las políticas educativas del Estado, sino más bien, a través de
la difusión masiva de los centros de estudiantes, a construir una nueva cultura de participación
cívica en el estudiantado. Lo que caracteriza de manera determinante el proceso actual ha sido
la trasformación del centro de estudiantes, gracias a su amplia difusión en centenares de
colegios de todo el país, en una herramienta efectiva de formación ciudadana, donde las y los
jóvenes estudiantes aprenden cuáles son sus derechos y cómo exigirlos, qué significa
participación y cuál puede ser su rol en la sociedad; trasformando el centro de estudiantes en
un espacio fundamental para la construcción de una ciudadanía consciente y comprometida con
la democracia.
A lo largo de este trabajo, analizaremos la evolución que en la última década ha vivido
el centro de estudiantes y lo haremos en primer lugar revisando la historia de esta institución
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estudiantil, de su incidencia en el debate público y de cómo esta se ha modificado en el tiempo.
Verificaremos las dificultades que los centros de estudiantes, en su proceso de difusión masiva
en todo el territorio nacional, tuvieron que enfrentar para garantizar su propia autonomía de la
injerencia de las autoridades del colegio y del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC)
1
.
Examinaremos los motivos que han permitido a los centros de estudiantes ser la clave para el
desarrollo de un movimiento estudiantil secundario fuerte y que, a diez años de su reactivación
empezada en 2013 (después de siete años de inactividad
2
), continúa teniendo una importante
incidencia sobre las decisiones de políticas públicas de educación.
Averiguaremos cómo las mujeres jóvenes han sido las principales protagonistas de esta
nueva fase de masificación de los centros de estudiantes y, finalmente, evidenciaremos cómo
tanto el movimiento estudiantil secundario como los centros de estudiantes han conseguido
sobrevivir a dos años de cierre de los colegios por la pandemia de coronavirus, y cómo hoy en
día están volviéndose nuevamente actores relevantes del debate público.
Metodología:
Para conseguir lo señalado, de un punto de vista metodológico, hemos actuado de la
siguiente manera. Primeramente, hemos individualizado y analizado diferentes fuentes de
información y bibliográficas sobre el tema en estudio, tales como: artículos periodísticos,
documentos públicos y publicaciones anteriores sobre movimientos estudiantiles secundarios
en Paraguay. Y sucesivamente, utilizando un enfoque cualitativo, hemos implementado una
estrategia de investigación explicativa de tipo exploratorio y descriptivo, por la cual hemos
utilizado una serie de entrevistas en profundidad realizadas entre el 2017 y 2018 a 26
informantes claves (6 varones y 20 mujeres), a saber: deres estudiantiles locales y presidentes
de centros de estudiantes. Estas últimas nos han permitido recabar informaciones, sentidos,
significados y vivencias, desde la voz de los protagonistas, sobre lo que ha sido el proceso de
reactivación del movimiento estudiantil secundario y de los centros de estudiantes, desde 2013
hasta hoy.
1
El Ministerio de Educación y Ciencias asumió este especifico nombre a partir del año 2017, anteriormente era
identificado como Ministerio de Educación y Cultura. Al modificar de esta manera el nombre el acrónimo quedó
el mismo (MEC).
2
La organización estudiantil FENAES, la única activa a inicio del siglo XXI, había prácticamente suspendido sus
actividades a partir del año 2006 (Valinotti & Insaurralde, 2019; Torres Grössling, 2005)
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Resultados, discusión y análisis:
Los centros de estudiantes secundarios en la historia paraguaya
Remonta a la segunda década del siglo XX la primera encarnación del movimiento
estudiantil secundario en Paraguay, cuando con la fundación de la Federación de Estudiantes
del Paraguay (FEP), se pretendió incluir, a parte de los estudiantes universitarios, también a
organizaciones de estudiantes secundarios, escuelas de comercio (Rivarola, 2010: 279).
Una década después, el 22 y 23 de octubre de 1931, el Centro de Estudiantes del
Colegio Nacional, quizás la más antigua organización estudiantil secundaria del país,
organizaba dos manifestaciones consecutivas frente al Palacio de Gobierno pretendiendo la
intervención militar en el Chaco frente a la ocupación boliviana; la segunda de estas acabaría
en una represión por parte de los guardias del Palacio con un saldo de once muertos, una
veintena de heridos graves y otros tantos heridos leves (Rivarola 2010: 297-298). Un hecho
de sangre lamentable, pero que señalaba como ya en aquel tiempo el estudiantado secundario
tenía una incidencia relevante en la lucha política nacional.
Finalizada la Guerra del Chaco (1932-1935), y después de la revolución febrerista
encabezada por el coronel Rafael Franco en 1936, se funda la Federación de Estudiantes
Secundarios del Paraguay (FES), primera organización exclusivamente secundaria, que
incluía a varios centros de estudiantes de todo el país (Maidana, 2009: 54). En este entonces
también se realizará el Primer Congreso de los estudiantes secundarios del Paraguay con la
participación de centros de estudiantes de la capital, y de ciudades como Concepción,
Encarnación, Villarrica, Barrero Grande, entre otros (ibid.: 51-52). Esta misma organización
tendrá un rol importante durante la guerra civil de 1947 apoyando la insurrección de las
fuerzas democráticas declarada desde Concepción contra el gobierno autoritario de Higinio
Morínigo (1940-1948), (Ávalos, 2001).
Durante el periodo del gobierno dictatorial de Alfredo Stroessner (1954-1989), los
estudiantes secundarios, a pesar de la represión policial, continuaron actuando políticamente,
participando de la huelga de 1959 contra la suba del pasaje, de la movilización contra la visita
al país del magnate estadounidense Rockefeller en 1969, y de la protesta contra el Tratado de
Itaipú en 1973 (Pérez Cáceres, 2006 & 2009).
Con la vuelta de la democracia en 1989, volvió el activismo estudiantil y se
reorganizaron los centros de estudiantes, siendo el primero aquel del Colegio Experimental
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Paraguay-Brasil (CEPB). A partir de esta primera experiencia surgieron más centros de
estudiantes en distintos colegios del país, y finalmente, en los últimos meses de 1989, se
conformaba el Movimiento por la Organización Secundaria (MOS), (González, 2007).
Es de 1991, en cambio, el surgimiento del Frente Estudiantil Secundario (FES),
desprendimiento del MOS, que a partir de 1993 se consolidó como el mayor referente
estudiantil, a través de un crecimiento orgánico importante y de grandes acciones de
movilización a nivel nacional, entre las cuales la más famosa fue la lucha por el boleto
estudiantil. (Ibidem.).
Agotada también esta experiencia en 1995, se tendrá que esperar hasta el 1999 a que
surgiera un nuevo movimiento estudiantil de alcance nacional, el Movimiento por la
Obtención del Boleto Estudiantil, (MOBE) que en octubre de 2002 se trasformará en la
Federación Nacional de Estudiantes Secundarios (FENAES). La misma, a pesar de alcanzar
un importante nivel de presencia en el territorio, fue rápidamente reduciendo su acción,
perdiendo, a partir del año 2006, todo protagonismo en el debate nacional (Torres Grössling,
2005).
Sin embargo, a partir del año 2013, con la reactivación de la FENAES y la
contemporánea fundación, a pocas semanas una de la otra, de la Unión Nacional de Centros
de Estudiantes del Paraguay (UNEPY) y de la Organización Nacional Estudiantil (ONE), el
movimiento estudiantil secundario paraguayo entrará en una nueva fase (Valinotti &
Insaurralde, 2019); la actual, que está perdurando entre altos y bajos de manera
ininterrumpida hasta hoy. Siendo este, con sus diez años de duración el proceso más largo y
continuado que el movimiento estudiantil secundario pudo lograr por lo menos desde la mitad
del siglo XX hasta la actualidad.
El renacimiento y la masificación de los centros de estudiantes
A pesar de que, como estuvimos viendo, los centros de estudiantes hayan formado parte
de la historia sociopolítica paraguaya desde los inicios del siglo XX, la cantidad de estas
organizaciones fue por mucho tiempo mínima, con presencia solamente en los colegios más
antiguos y emblemáticos del país, aglutinando nada más que a una élite de estudiantes. Al
respecto, cabe recordar que prácticamente hasta la reforma educativa de los años noventa del
siglo XX, el índice de escolaridad a nivel secundario era muy limitado, así como reducida la
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cantidad de colegios secundarios existentes
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Con el inicio de la transición democrática y el renacimiento de las libertades políticas
en el país, los centros de estudiantes, reprimidos durante la dictadura stronista (Pineda, 2012),
volvieron a activarse. Será sin embargo solamente a finales de la última década del siglo XX y
los primeros años del siglo XXI, con la ampliación de la matrícula en la educación secundaria
y la apertura de centenares de nuevos colegios a partir de la reforma educativa iniciada en 1994,
que los centros de estudiantes empezaron a ganar mayor presencia (Torres Grössling, 2005).
En 2011 Diana García, en ese entonces titular del Viceministerio de la Juventud
(dependiente del Ministerio de Educación), empezó un programa para impulsar la conformación
de centros de estudiantes sobre todo en pequeños colegios del interior del país. Este, aunque
inicialmente fue desarrollado sin fondos, amplió su alcance cuando fue nombrado Víctor Ríos
como ministro de Educación, al final de ese año. Gracias a esto, durante el 2012 llegaron a
conformarse 92 nuevos centros de estudiantes en varios departamentos del país (Casa de la
Juventud-FUNDEI, 2012). Y aunque sucesivamente el programa fue abandonado, debido a la
crisis política que destituyó al presidente Lugo de su cargo y el consecuente cambio de
autoridades en el Poder Ejecutivo, la Fundación Casa de la Juventud asumió la tarea de dar
continuidad a este trabajo, ayudando a mantener activos parte de los nuevos centros y apoyando
luego su unificación, en la Unión Nacional de Centros de Estudiantes del Paraguay (UNEPY)
que se fundaría en julio de 2013.
En cuanto al Ministerio de Educación, la administración de la ministra Marta Lafuente,
quien asumió con el Gobierno de Horacio Cartes en agosto de 2013, retomó el interés de
impulsar la conformación de centros de estudiantes y así, a partir de 2014, empezó a promover
la acción de supervisores y directores en este sentido.
El proceso de masificación en la conformación de centros de estudiantes tuvo entonces
desde 2013 un doble eje de impulso, que permitió su amplia difusión: por un lado el Ministerio
de Educación, y por el otro, las tres organizaciones estudiantiles que, justamente ese año se
estaban reactivando (FENAES) o eran conformadas (UNEPY y ONE), y que entendieron
3
En 1962 existían 198 colegios secundarios con 28.582 estudiantes en el país, cantidad que equivalía sólo al 14,7%
de la juventud en edad para frecuentar estas instituciones. Treinta años después, finalizada la dictadura del Gral.
Stroessner, el estudiantado de la educación secundaria era aún un grupo reducido de 161.765 personas,
equivalente al 36,7% de la juventud en edad secundaria. Después de la reforma educativa de 1994 el porcentaje
de participación crecerá paulatinamente, llegando en 2012 al 68% y en 2016 al 79.5% (Pineda, 2012; López C.,
2017; DGEEC, 2004; UNESCO, 2020).
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inmediatamente que la conformación y adhesión de cada vez más centros de estudiantes a sus
organizaciones era la mejor forma de fortalecer su presencia en el debate público.
De ese renovado proceso surgieron en menos de dos años centros de estudiantes no sólo
en colegios emblemáticos de las principales cabeceras departamentales, sino también en los
pequeños colegios de las comunidades más apartadas del interior. Así, según datos del
Ministerio de Educación, en 2015 había 600 colegios, incluyendo a los públicos y los
subvencionados (sobre un total de poco más de 2.000), que contaban con un centro de
estudiantes activo (Una cantidad ínfima de jóvenes participa en algún tipo de organización,
2016, 29 junio);
4
mientras que a finales de 2016, luego de la gran oleada de manifestaciones
realizadas en ese año, la cifra de colegios públicos y subvencionados con centros de estudiantes
ascendía a 795, según datos de Departamento de Estadística del MEC.
5
Ahora bien, la creación de tantos nuevos centros de estudiantes, que en pocos meses
empezaron a surgir tanto en zonas urbanas como rurales, trajo consigo muchas dificultades
organizacionales por la falta de experiencia estudiantil en cuanto a su conformación y
funcionamiento. La adquisición de experiencias fue predominantemente vivencial, con el
aporte fundamental de las organizaciones nacionales estudiantiles que, a través de charlas y
reuniones, difundían sus experiencias. Un proceso gradual, que con el tiempo demostró su gran
importancia, y permitió la construcción de un movimiento estudiantil secundario sólido y
protagónico que perdura hasta en estos días, pero para eso tuvo que pasar por una gran cantidad
de ensayos y errores, que en algunos casos no permitieron la supervivencia de centros recién
instalados, pero en otros posibilitaron fortalecer progresivamente la organización, dándole
sostenibilidad en el tiempo.
Al respecto, dirigentes estudiantiles y presidentes de centros de estudiantes procedentes
de experiencias y territorios diferentes, evidencian cómo en pocos años pudieron evolucionar
estas estructuras pasando de ser organismos formalmente existentes, pero sin vida autónoma,
muchas veces meras estructuras fantasmas al servicio de los intereses de las autoridades del
colegio, a convertirse en instrumentos de verdadera representación y defensa del estudiantado.
En sus palabras:
4
Dato difundido públicamente en junio de 2016 por el ministro de Juventud de ese entonces, Marcelo Soto.
5
Datos proporcionados por la Unepy, a partir de documentos en Excel facilitados por el Departamento de
Estadística del MEC.
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Estamos trabajando muy bien ahora que estamos más interiorizados en el tema.
Cuando recién se instaló ese organismo en el colegio, como no teníamos demasiado
conocimiento, entonces no podíamos llevar a cabo plenamente las funciones del
centro, pero con el pasar del tiempo, con la adquisición de experiencia, ahora puedo
decir que realmente funciona como tiene que funcionar. (Dirigente estudiantil de
Itapúa)
Los centros de estudiantes anteriores […] tenían más un carácter de ocio y
demás, ellos sólo se organizaban para lo que sería el mes de la juventud y para cosas
así mínimas, todo así, torneos, esas cosas que más se llevan por el ocio y todo
indicado por la dirección. O sea, ellos eran, ejecutaban nomás lo que se les indicaba
en la dirección, en cambio nosotros tenemos ya un pensamiento diferente. (Dirigente
estudiantil de Itapúa)
En el pasado era un poco más complicado trabajar en los centros de estudiantes
[…] estamos luchando con otro ambiente, los venes ahora se despertaron. En el
pasado era más pacífico que ahora. (Dirigente estudiantil de Alto Paraná)
Muchas cosas mejoraron […] hay más entusiasmo para trabajar en el centro,
eso mejoró muchísimo. Antes los que se candidataban eran personas digitadas por la
directora o la psicóloga del colegio, y ahora se candidatan por mismas porque
quieren hacer algo por su comunidad educativa. (Dirigente estudiantil de Capital)
La lucha por la autonomía del centro de estudiantes
Uno de los aspectos más interesantes, pero también controvertido, de la masificación de
los centros de estudiantes, ha sido el surgir de una problemática desconocida anteriormente,
cuando estos se encontraban casi exclusivamente en los grandes colegios de Asunción y las
principales ciudades del país. Así, si bien en los primeros años del siglo XX y durante el periodo
stronista nadie ponía en duda que los centros de estudiantes fueran espacios políticos de
construcción cívica del estudiantado, siendo en muchos casos hasta espacios obligados de
participación para los que anhelaban llevar adelante una carrera política; en la nueva fase de
difusión masiva posterior al 2011 esta visión había dejado de ser la preponderante para
docentes, padres, directores, autoridades del MEC, e inclusive para muchos de los mismos
estudiantes.
Para comprender mejor esta última afirmación es útil recordar el rol que las
Asociaciones de Cooperadoras Escolares (ACEs) han mantenido por muchos años en el sistema
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educativo paraguayo. En efecto, hasta la introducción de los fondos de gratuidad para gastos de
mantenimiento y reparación de las instituciones educativas, instituidos durante el Gobierno
Lugo (2008-2012), y la introducción en 2013 del programa Fondo Nacional de Inversión
Pública y Desarrollo (FONACIDE) y de sus fondos para infraestructuras edilicias en educación,
las escuelas y los colegios dependían de las actividades desarrolladas por las ACEs para todo
gasto relacionado a construcción, reparación y mantenimiento. Estas asociaciones,
conformadas por los padres de estudiantes de cada institución educativa, eran creadas en cada
escuela y colegio con la función justamente de recolectar fondos, a través de diferentes
actividades (fiestas, ventas solidarias, cuotas especiales de los socios, entre otras), a los efectos
de reparar y mantener las infraestructuras escolares (Demelenne et Al., 2017).
La existencia de estas asociaciones, centrales en la vida de las instituciones educativas
en general, y aún más en el interior del país, acabará creando una lógica particular en cuanto a
cómo los diferentes actores se involucraban en el sistema educativo. Así, los padres se ocupaban
de encontrar los recursos para garantizar el mantenimiento de la estructura edilicia educativa, y
los directores (eventualmente con la ayuda de docentes) quedaban a cargo de su administración
y gestión diaria, sin que los primeros pudieran incidir en las funciones de los segundos. Es
justamente debido a esta visión que con el tiempo consigue anclarse en el imaginario
colectivo, definiendo los roles al interior de la comunidad educativa que para muchos el centro
de estudiantes era entendido simplemente como la contraparte estudiantil de las ACEs. De esta
manera, la función del centro de estudiantes no podía ser otra que la de coadyuvar al
mantenimiento del colegio mediante diferentes actividades, todas dirigidas a garantizar su
hermoseamiento o su reparación.
Esta interpretación del rol de los centros de estudiantes no se limitaba solamente a
ciertos sectores de la comunidad educativa, sino que era asumida integralmente por las
autoridades del Ministerio de Educación bajo la autoridad de la ministra Marta Lafuente. Esto
se evidencia en la resolución 22.393 del 18 de agosto de 2015, que regulaba la “conformación
y registro de las organizaciones estudiantiles”. La misma, en su artículo 13 (Anexo 1),
establecía: “El Centro de Estudiantes es una organización estudiantil destinada al bien de la
comunidad educativa a la cual pertenece” (MEC, 2015: 8). Esta concepción contrastaba
ampliamente con la definición que la UNEPY
6
presentaba en su Manual para la Conformación
6
La Unión Nacional de Centros de Estudiantes del Paraguay (UNEPY), como su mismo nombre señala, es una
organización conformada por centros de estudiantes. La adhesión a la organización no es personal, sino que es
definida en el seno de cada centro de estudiantes, y solamente los estudiantes pertenecientes a un colegio con un
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de Centros de Estudiantes, donde señalaba: “El Centro de Estudiantes es el organismo
institucional que representa los intereses de los alumnos y de las alumnas en el Colegio y
defiende sus derechos frente a los otros actores educativos: director, docentes y padres”
(UNEPY, 2022: 4).
Con ello quedaba claro que, para las autoridades educativas, el centro de estudiantes no
era más que una Asociación de Cooperación Escolar (ACE) estudiantil, por lo que su función
no podía ir más allá de ayudar a las autoridades del colegio en el mantenimiento de las
infraestructuras y equipamientos del colegio. Esta interpretación, ampliamente rechazada por
las organizaciones estudiantiles y particularmente por la UNEPY, generó un creciente conflicto
entre el MEC y esta organización, con una permanente denuncia por parte de esta última de la
actitud represiva y autoritaria de la citada resolución, que denegaba autonomía a los centros de
estudiantes (Tachan de ilegítima resolución del MEC, 2015, 14 agosto).
Este conflicto que tomó protagonismo durante todo el 2015 y los primeros meses de
2016 tuvo su punto álgido el 8 de abril de 2016 cuando el MEC, después de las promesas de
reformas de la reglamentación vigente en ese entonces (Cartes se reúne con estudiantes
secundarios, 2015, 5 octubre), que siguieron con las manifestaciones estudiantiles de
septiembre octubre de 2015 (Jóvenes hicieron de la educación una causa nacional, aseveran
los analistas, 2015, 20 septiembre), decidió hacer oídos sordos a las pretensiones estudiantiles,
promulgando una nueva resolución, la 4.613, que en su artículo 1 (Anexo 1) establecía que “a
través de la participación el estudiante contribuye activamente al mantenimiento y desarrollo
de las instituciones educativas” (MEC, 2016a: 5). Se trataba de un claro rechazo al pedido
estudiantil de reconocimiento del centro de estudiantes como organización gremial autónoma
y la clara sumisión del mismo a la autoridad del colegio, tanto que en su artículo 23, establecía
que “la máxima autoridad de las organizaciones estudiantiles es la asamblea general […] b) Las
asambleas serán monitoreadas, acompañadas por un docente y/o docentes designados por la
dirección de la institución” (MEC, 2016a: 9). Un punto este último de extrema gravedad porque
violaba lo establecido por la Ley 3488 de 2008 que, modificando el artículo 127 de la ley 1264
de 1998 “General de Educación”, ya había eliminado el control del MEC en la conformación
centro adherido pueden actuar en la organización. FENAES y ONE, en cambio, aunque también trabajaban con
centros de estudiantes, no preveían adhesiones institucionales sino personales. Es decir, estudiantes se adhieren
a título personal, independientemente de la posición de su centro de estudiantes. Esta diferencia en la manera de
organizarse será también el motivo principal del porqué la UNEPY, se destacará permanentemente como la
organización que más enérgicamente ha luchado por el reconocimiento de la autonomía y de la función gremial
del centro de estudiantes.
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de los centros de estudiantes, garantizando su autonomía.
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Esta decisión del MEC fue ampliamente contestada por las organizaciones estudiantiles
y principalmente para la UNEPY, la más comprometida con este tema, que empezó ese mismo
abril una serie de manifestaciones pidiendo la renuncia de la ministra (En casi todo el país pide
la destitución de Lafuente, 2016, 22 abril). Coincidiendo en esto con FENAES que estaba
pidiendo lo mismo denunciando casos de corrupción en el MEC (Cocido de oro: estudiantes
entregan agua y alimentos a Lafuente, 2016, 31 marzo), y la ONE, que reclamaba a la ministra
la caída del techo del Colegio Nuestra Señora de Asunción de la capital (Cae techo del Colegio
Nuestra Señora de la Asunción, 2016, 26 abril). La toma del Colegio República Argentina,
iniciada por militantes de la ONE el 3 de mayo, acabó por ser el catalizador de las protestas
(Estudiantes toman colegio y emplazan a Ministra para que renuncie (2016, 3 mayo). Las tomas
y movilizaciones masivas organizadas por FENAES y UNEPY en todo el país a partir del día
siguiente acabaron debilitando definitivamente a la ministra, que el 5 de mayo presentó su
renuncia indeclinable (Rebelión estudiantil hace renunciar a Marta Lafuente, 2016, 5 mayo).
La caída de la ministra Lafuente y su sustitución con Enrique Riera (Enrique Riera es el
nuevo ministro de Educación, 2016, 9 mayo), un político experimentado, determinó un cambio
radical e inmediato de la visión ministerial sobre los centros de estudiantes. El nuevo ministro
aceptó inmediatamente la propuesta de reglamentación presentada por los estudiantes y pocos
días después de asumir, el 13 de mayo de 2016, publicó la resolución para la “Conformación y
registro de las organizaciones estudiantiles”, bajo la denominación de Resolución 1 de la
nueva época “Riera”. La misma, en su artículo 12, establecía que el centro de estudiantes es
un órgano de representación institucional de los estudiantes, a través del cual los mismos
participan de la gestión democrática de la institución educativa. Su función es promover y
defender los intereses y derechos de los estudiantes” (MEC, 2016b: 8); un texto en absoluta
sintonía con lo que las organizaciones estudiantiles consideraban debía ser un centro de
estudiantes: un organismo autónomo y libre de cualquier injerencia de las autoridades del
7
La ley 3488 de 2008, en su artículo 1, establece: “Los estudiantes de educación escolar básica y media que
quieran constituir una organización estudiantil, expresarán su voluntad mediante estatutos, cuyas cláusulas
estarán acordes con la Constitución Nacional, el digo Electoral y el digo Civil, en lo referente a las
asociaciones de utilidad blica, en cuanto le sea aplicable. La conformación de una organización estudiantil
será notificada de inmediato a las autoridades de la respectiva institución educativa, adjuntando un ejemplar del
estatuto de la organización”. De esta manera dejaba en claro que el centro de estudiantes quedaba solamente
sometido a la legislación vigente sobre asociaciones, y que era completamente autónomo, en su conformación y
desarrollo de actividades, de las autoridades del colegio y del MEC. La UNEPY constantemente reivindicaba
esta normativa que garantizaba la autonomía de los centros de estudiantes, mientras que el MEC, a través de sus
resoluciones, continuaba ignorándola.
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De su renacimiento y masificación (2013-2022)
colegio y cuya función era la defensa gremial del estudiantado. Hay que subrayar también que
la misma a la fecha (2023) continúa vigente.
La importancia del centro de estudiantes para el estudiantado
El proceso de lucha para el reconocimiento del centro de estudiantes como organismo
autónomo de defensa de los derechos del estudiantado ha sido útil también para reforzar la
comprensión entre las y los estudiantes acerca de la importancia de este en el colegio y en el
sistema educativo en general, y de cómo la vida del estudiante en el colegio es muy diferente
cuando el centro existe y está activo. Al respeto así opinan dirigentes estudiantiles y presidentes
de centros de estudiantes entrevistados.
Realmente [el centro de estudiantes] le ayudó bastante a los jóvenes para poder exigir
más sus derechos, porque en varios colegios no se hacían las cosas como tenían que ser
y a través que el centro de estudiantes se conformó, de ahí los estudiantes se despertaron
y pudieron tener más fuerza para hacer las cosas bien por el colegio. (Dirigente
estudiantil de Cordillera)
[El centro de estudiantes] cumple la función de que cada estudiante pueda
participar y sentirse parte de algo y no solo completar la lección e irse a su casa, porque
ahora puede influir, aunque no sea directamente, puede influir en algunas decisiones.
(Dirigente estudiantil de Central)
[El centro de estudiantes] en día ha avanzado mucho más, ha avanzado hasta tal
punto que hay padres, o sea, la sociedad civil sabe lo que es el movimiento estudiantil y
también acompaña las reivindicaciones del movimiento estudiantil. (Dirigente
estudiantil de Capital)
A pesar de eso, y de las grandes movilizaciones estudiantiles que se desarrollaron en los
años 2015 hasta 2018, existen igualmente importantes porciones de estudiantes que, no obstante
la existencia de un centro de estudiantes en su colegio, han demostrado no tener mucho interés
en su vida y en su funcionamiento. Esta situación es señalada por los mismos dirigentes
estudiantiles.
A ciertos alumnos les da igual, a otros no les importa y muy pocos son los que toman en
serio, que saben las funciones de un centro de estudiantes. (Dirigente estudiantil de
Capital)
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Muchos aprecian bastante y otros no, más que nada nosotros intentamos hacerles
llegar de alguna forma acerca de lo importante que es el centro de estudiantes.
(Dirigente estudiantil de Capital)
Serían mitad y mitad, algunos por más que les motives, les hables, no hacen caso y
otros apoyan mucho. (Dirigente estudiantil de San Pedro)
Hay una minoría de alumnos que sí, pero hay un 80% de alumnos que no les
importa. (Dirigente estudiantil de Cordillera)
Pero ¿cuál es la razón de esta situación? Indudablemente una incidencia importante la
tiene el mismo sistema educativo paraguayo, desde hace décadas embebido de una cultura
autoritaria que se expresa en el carácter dominante del director o la directora del colegio. Se
trata de una figura paternalista que asume, con el beneplácito de los padres, la “patria potestad”
de los y las estudiantes desde el ingreso hasta la salida del colegio, impidiendo su
desenvolvimiento autónomo. En este contexto, el director o la directora se presenta como la
autoridad superior a la cual todos los actores deben someterse. El sistema educativo, a pesar de
que teóricamente busque impulsar el pensamiento crítico del estudiantado, en realidad termina
impidiéndolo, ya que se mira con malos ojos que los jóvenes cuestionen el accionar de docentes,
directores o autoridades del Ministerio, sancionando cualquier intento de discusión o crítica al
respecto. De esta forma se mantiene en los colegios una clara cultura dictatorial con fuertes
raíces en el periodo stronista que, al no permitir que se desafíe el principio de autoridad, tampoco
permite la existencia de un centro de estudiantes autónomo, con criterio propio y visión crítica.
El conflicto que describimos anteriormente entre las organizaciones nacionales
estudiantiles y la ministra Lafuente durante el periodo en el cual estuvo a cargo del sistema
educativo nacional (2013-2016), no estuvo limitado a las definiciones de políticas públicas
educativas de alcance nacional, sino que fue más bien la representación a nivel nacional de una
lucha que iba surgiendo en todo el país, en tanto las autoridades de los colegios querían
mantener un control absoluto, mientras que el estudiantado empezaba a organizarse con el fin
de actuar autónomamente. Claramente, este conflicto no tuvo un resultado homogéneo en todo
el país, sino que su resolución dependió del contexto y las características de cada institución
educativa donde estallaba. Así, en algunos colegios, el estudiantado que decidió rebelarse ante
esta situación era mayoritario y su participación en las luchas a favor de una educación
democrática, inclusiva y de calidad
8
fue masiva; mientras que, en otros colegios, el grupo
8
El lema “educación democrática, inclusiva y de calidad” fue el más utilizado por las organizaciones nacionales
estudiantiles durante el periodo 2015-2019.
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movilizado fue marcadamente minoritario, ante una gran mayoría que prefería adecuarse al
statu quo vigente. Una situación señalada por los mismos dirigentes estudiantiles.
Yo creo que gran parte del desinterés del estudiantado, creo que surge de la misma
educación […] esa educación mediocre es lo que hace que las personas se
haganmediocres y no tengan el interés necesario acerca de los centros de estudiantes,
que es un órgano fundamental para tener una buena educación. (Dirigente estudiantil
de Guairá)
Los estudiantes no tienen la confianza ni interés en el centro de estudiantes, y con
mucha razón, porque desde las aulas no se impulsa el interés por participar en las
políticas del colegio. Los estudiantes no se sienten motivados […] los compañeros, las
compañeras ven el centro de estudiantes como una pérdida de tiempo y como algo que
es en vano. (Dirigente estudiantil de Itapúa)
Hay colegios en los cuales hay que trabajar más para que la gente se sienta
representada o para que sepan organizarse mejor […]. Por otro lado, hay centros de
estudiantes ya constituidos hace mucho tiempo, en los cuales ya hay referentes, y hay
una organización que difícilmente logre terminar. (Dirigente estudiantil de Capital)
Sin embargo, y a pesar de estas dificultades que señalamos, hay unanimidad por parte
de los dirigentes estudiantiles y presidentes de centros de estudiantes entrevistados acerca de la
importancia y extrema utilidad que el centro de estudiantes reviste tanto en la vida del colegio
como en el sistema educativo en general. En este sentido resaltan cómo sin centros de
estudiantes el estudiantado no podría expresarse ni asumir conciencia de su rol, y continuaría
sumiso a la voluntad de docentes y directores, sin poder exponer sus propias ideas y opiniones
sobre la educación y sobre la sociedad en general. Y que es gracias a la existencia del centro
que se ha podido instalar en los colegios una cultura de participación y de involucramiento de
las y los estudiantes en el proceso educativo.
Nuestro colegio iba a ser el más precario del mundo. Gracias a las actividades que se
logró el año pasado este colegio está reviviendo, las clases temáticas se están dando
más, entre otras cosas. Si en nuestro colegio no existiera el centro de estudiantes, la
gente estaría demasiada callada, no tendría voz este colegio. (Dirigente estudiantil de
Alto Paraná)
La voz estudiantil se escucharía menos, también los estudiantes no sabrían que
hay centros de estudiantes, que hay gremios estudiantiles, y que nosotros también
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tenemos derechos, no es que todos tenemos que estar callados y seguir estudiando
nomás. (Dirigente estudiantil de San Pedro)
Los estudiantes no estarían al tanto de muchas cosas, no sabrían muchos
derechos que tienen si no existiera [el centro de estudiantes] en la actualidad
(Dirigente estudiantil de Guairá)
Iba a ser un colegio más sumiso, sin poder pelear por las cosas que necesitamos, e
iba a ser manejado por los que encabezan nomás, sin que los estudiantes se metan, sin
que aprueben las cosas (Dirigente estudiantil de Cordillera)
Creo que el alumnado sería muy apático. Después de contar largas historias, de
ver cómo el centro de estudiantes se empezó a movilizar, la mayoría de los alumnos
ahora tienen ese espíritu de querer luchar contra la corrupción. (Dirigente estudiantil
de Alto Paraná)
Una condición que se puede relevar también de los resultados acerca de la participación
en centros de estudiantes recabados por las Encuestas de Juventud realizadas en 2010 y en
2017.
9
En el cuadro 1 se evidencian los resultados obtenidos en 2010 y en 2017, desagregados
en ambos periodos según el sexo de los encuestados. El cuadro se limita a los encuestados que
declararon tener entre 15 y 17 años (la edad de participación en los colegios de la educación
secundaria) y ser estudiantes. La pregunta realizada solicitaba indicar en qué organizaciones los
mismos estaban participando al momento de la encuesta, brindando para ello una lista con
múltiples opciones. Aquí nos interesan exclusivamente aquellos que declararon participar en
un centro de estudiantes.
Como se ve claramente, en los 7 años que pasaron entre una encuesta y la otra, el
estudiantado secundario que declara participar en centros de estudiantes aumentó más del
130%. Este crecimiento resulta aún más notable entre las mujeres jóvenes, que aumentaron su
participación en el centro en un 140%, llegando a casi un 24% (una mujer de cada cuatro) que
declara participar activamente en el centro de estudiantes, contra el 9,9% (una mujer de cada
9
La Encuesta de Juventud es un instrumento estadístico de evaluación de la realidad juvenil paraguaya. Diseñado
y elaborado por las sociólogas Diana García y Leticia Alcaraz en 2009, el mismo fue implementado en 2010 a
una muestra representativa de jóvenes paraguayos de 15 a 29 años, como parte de las actividades de investigación
del entonces Observatorio de Juventud, activo hasta 2013 en el Viceministerio de Juventud. En el 2017, en el
marco de una investigación del Centro de Estudios y Educación Popular Germinal co-financiado por el
CONACYT (Proyecto PINV15-1276), se ha replicado la encuesta obteniendo datos comparables con los
obtenidos en 2010, permitiendo evaluar los cambios en el contexto juvenil paraguayo.
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diez) que declaraba lo mismo en 2010. Entre los varones el crecimiento es un poco menor, del
124,7%, pero igualmente relevante. Así, en 2017 declararon participar de centros estudiantiles
un 20,0% de los jóvenes varones (uno de cada cinco) frente al 8,9%, (es decir, uno de cada
once) que declaraba lo mismo en 2010.
Cuadro 1
Participación en el centro de estudiantes (estudiantes de 15-17 años)
Varones
Mujeres
Encuesta 2010
8,9%
9,9%
Encuesta 2017
20.0%
23,8%
Diferencia
+124,7%
+140,4%
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de las Encuestas de Juventud 2010 y 2017.
Se confirma el gran crecimiento de los centros de estudiantes en la realidad educativa
paraguaya y en el imaginario colectivo de la juventud. y de cómo los mismos llegaron para
quedarse; lo que hace difícil imaginar en el próximo futuro un contexto sin ellos y sin su aporte
en la construcción de procesos educativos más democráticos e inclusivos.
Las organizaciones nacionales estudiantiles y el centro de estudiantes
Como se ha señalado, el crecimiento en cantidad y difusión territorial de los centros de
estudiantes después de 2011, aparte de la acción ministerial, se debió esencialmente al trabajo
de las tres organizaciones estudiantiles señaladas. UNEPY, FENAES y ONE, que promovieron
activamente su conformación y funcionamiento. Un aporte ampliamente reconocido por los y
las representantes de los centros que, subrayan los aportes que estas le proveían
permanentemente: por un lado, la formación sobre temas como organización estudiantil y el
funcionamiento del sistema educativo paraguayo; y por otro, el apoyo permanente a las
actividades institucionales de los centros. Un aporte este último fundamental, que fomentaba
en los centros un sentimiento de mayor fortaleza y protección de parte de algo más grande, al
momento de impulsar acciones para enfrentar a las autoridades del colegio y a los representantes
locales del Ministerio de Educación (supervisiones, coordinaciones, etc.).
Aporta a nuestra formación con materiales, con libros. Nos indican con el manual cómo
hacer asambleas, las votaciones, cuáles son nuestras funciones y cómo debe ser, cuál
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es el objetivo de un centro de estudiantes, y no ser manipulados también por gente
inescrupulosa, Colegio Nacional de Capi’ibary - San Pedro)
Nos aporta mucho en cuanto a informaciones, estamos desinformados, no
conocemos de resoluciones, no conocemos de leyes, la organización nos facilita esa
información para no actuar de por sí nomás. (Dirigente estudiantil de Central)
Ellos dan la oportunidad de venir acá, dar charlas, ellos ofrecen charlas a sus
agremiados. Te dan cualquier información que pedís. Formación principalmente.
(Dirigente estudiantil de Paraguarí
Y nosotros, por ejemplo, sabemos que tenemos alguien que nos va a apoyar
ante cualquier problema, y ese tipo de ayuda que sabemos que nunca nos van a
abandonar, siempre van a estar para defender a los estudiantes. (Dirigente
estudiantil de Itapúa)
Aporta el reconocimiento, porque un colegio resalta más por el tema a la
organización a la que esta agremiada. Es organizado, es la confianza que se le da
por el hecho de estar agremiado a esa organización. (Dirigente estudiantil de Alto
Paraná)
Yo creo que sí, en cuanto a la fuerza si es que se necesita va a estar predispuesto
también para actuar aquí en la ciudad. (Dirigente estudiantil de Central)
Una relación ventajosa que funciona también del lado de las organizaciones nacionales
estudiantiles dado que la participación activa del estudiantado de los colegios ha sido la fuerza
necesaria e insustituible para llevar adelante sus campañas de lucha. Es a través de la
movilización de los centros que las luchas a nivel nacional pueden adquirir la fortaleza necesaria
para incidir en la política educativa.
Pero la relación entre centro de estudiantes y organizaciones nacionales estudiantiles va
más allá de eso. Al ayudar al centro fortaleciendo su organización, fomentando la formación y
el conocimiento de sus dirigentes acerca de las problemáticas de la educación pública, y
apoyando sus luchas en el colegio, las organizaciones nacionales estudiantiles acaban formando
una masa crítica de estudiantes conscientes de su rol en el sistema educativo. Ser parte de este
proceso ayuda al estudiantado a conocer más a fondo las falencias de la educación en el país,
10
10
Según los resultados de las evaluaciones realizadas en el marco del Programa para la Evaluación Internacional
de Alumnos para el Desarrollo (Pisa-D) y Pisa 2015, Paraguay ocupa los últimos lugares entre los 75 países que
tomaron las pruebas. Se ubica en el puesto 73 en Matemáticas, en el lugar 70 en Ciencias y en el lugar 64 en
Lectura Comprensiva. (Pruebas Pisa: Siete de cada diez alumnos no entienden lo que leen, 2018, 15 diciembre)
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a la vez que les permite ver la necesidad de movilizarse para conseguir mejorar la calidad de la
educación que reciben. De esta manera el estudiantado se transforma de sujeto pasivo en
activista dispuesto a movilizarse y participar en campañas a nivel nacional a fin de mejorar el
nivel de la educación, no para “agradecer” el apoyo de las organizaciones nacionales que llaman
a las movilizaciones, sino porque entiende su necesidad e importancia, ya que lo que está en
juego concierne directamente a su educación y a su futuro.
Nos unimos a cualquier lucha que ellos hagan, porque es nuestra lucha también.
(Dirigente estudiantil de San Pedro)
Aportamos siempre nuestro granito de arena en cuanto a las acciones que se
llevan a cabo (Dirigente estudiantil de Guairá)
Creo que es recíproco, es mutuo todo eso porque, así como ellos nos apoyan y
nos hacen crecer, ese crecimiento se ve reflejado cuando nosotros les apoyamos a
nuestros estudiantes. Nuestros estudiantes salen a reclamar sus derechos, nos piden,
exigen, así que yo creo que es una relación bastante recíproca. Nosotros recibimos
la formación y salen nuevos líderes. (Dirigente estudiantil de Caaguazú)
Cuando hacen campañas, mi colegio siempre espredispuesto a realizar y a
ayudar porque creo que sin los centros de estudiantes casi nada haría una
organización también. (Dirigente estudiantil de Caazapá)
De hecho, que una organización no sería nada sin los centros de estudiantes, todo
surge ahí. (Dirigente estudiantil de Cordillera)
Se trata entonces de una relación simbiótica, de apoyo recíproco, en la cual los centros
de estudiantes han recibido y permanentemente reciben, de parte de las organizaciones
nacionales, herramientas para poder organizarse y actuar con más fuerza; mientras que a su vez
es gracias a la fortaleza de los centros de estudiantes que las organizaciones nacionales
estudiantiles han crecido en el recién pasado y continúan actualmente creciendo y
expandiéndose a lo largo y ancho del país, pudiendo incidir así con efectividad en el debate
público, e impulsar la definición de políticas educativas favorables al estudiantado.
El centro de estudiantes tiene rostro de mujer
Un último elemento que resulta particularmente interesante señalar con respecto a la
fase reciente de masificación de los centros de estudiantes secundarios, ha sido el rol
protagónico que las mujeres están teniendo en estos.
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El 11 de octubre de 2015, el diario asunceno Extra publicaba un artículo titulado Mujeres
son protagonistas en organización estudiantil, con el subtítulo El liderazgo femenino va
tomando fuerza desde los colegios (Mujeres son protagonistas en organización estudiantil,
2015, 11 octubre), en el mismo Daisy Hume, en ese entonces vocera nacional de la UNEPY,
señalaba que el liderazgo de esta organización era mayoritariamente femenino. No era el único
caso. La ONE estuvo liderada, desde su creación en 2013 hasta 2016, por una mujer, Noel
Segovia. En cuanto a la FENAES, en 2016 Johana Romero asumía la coordinación ejecutiva de
la organización.
Pero donde aún más la presencia femenina destacaba, era en los centros de estudiantes,
donde ese liderazgo demostró ser predominante. Ahora bien, excepto pocos datos sueltos, no
existen cifras oficiales sobre centros de estudiantes activos en el país desde el 2013 hasta la
fecha, a excepción de un dato aproximado lanzado por el MEC en diciembre de 2015, que
afirmaba la existencia de alrededor de 600 centros de estudiantes activos, y de otro un poco
más preciso, aunque incompleto, elaborado por el Departamento de Estadística del MEC a
finales de 2016, que señalaba que eran 795 los centros de estudiantes de colegios públicos y
privados- subvencionados activos en ese momento.
11
Esta última fuente tiene la particularidad
de señalar también los nombres y el sexo de los presidentes de los centros de estudiantes,
aunque solamente de 591 de los 795, es decir, del 74,3%. Además, como abarca un solo año (el
2016), la información resulta aún limitada.
La única serie plurianuales de datos disponibles al respecto es la que se refiere a los
centros de estudiantes adheridos a la UNEPY que, como ya señalamos, a diferencia de la ONE
y de la FENAES, se caracteriza por adherir centros de estudiantes y no estudiantes a nivel
individual. Esta particularidad hizo que la UNEPY diera una notable importancia a la creación
de centros de estudiantes, concentrando buena parte de su actividad anual en ayudar a su
conformación o a la renovación de la comisión directiva de los centros ya activos. Además,
en concordancia con sus fines organizacionales, la adhesión de cada centro de estudiantes a la
UNEPY no es por tiempo ilimitado, sino que dura solamente un año, debiendo renovarse luego
de la elección de la comisión directiva de cada centro.
Con este modelo la UNEPY consiguió adherir muchos más centros de estudiantes que
11
Este dato no incluye a colegios privados, en cuanto estos presentan dinámicas diferentes y, a excepción del
colegio Cristo Rey y otros pocos casos aislados, la mayoría no participó en la Primera Marcha Nacional de
Colegios Públicos y Privados. El movimiento estudiantil secundario de este periodo, entonces, se apoya casi
exclusivamente en la organización de colegios públicos y subvencionados.
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las otras dos organizaciones, llegando a su máxima difusión con 245 centros de estudiantes en
2016. Al sumar las adhesiones de centros de estudiantes de los siete años que aquí analizamos,
se observa que la UNEPY contó en el periodo 2013-2019 con la adhesión de 1.176 centros de
estudiantes, distribuidos de la siguiente manera: 86 en 2013, 105 en 2014, 155 en 2015, 245 en
2016, 220 en 2017, 206 en 2018 y 159 en 2019. La base de datos resultante tiene entonces un
tamaño importante y, sobre todo, incluye a centros de estudiantes de prácticamente cada
departamento del país, lo que permite sacar conclusiones representativas de la situación
nacional
12
.
El análisis de la conformación del liderazgo de los centros por sexo pone de manifiesto
que, en todo el periodo, las mujeres fueron mayoría. Así, como se observa en el cuadro 2, el
porcentaje de presidentas de los centros fue del 53,5% en 2013, el 57,1% en 2014, el 60,0% en
2015, el 59,6% en 2016, el 60,0% en 2017, el 56,6% en 2018 y el 58,6% en 2019. Se identifica
además una tendencia creciente que llega a su pico máximo en 2015, manteniéndose
prácticamente estable de ahí en adelante.
Cuadro 2
Presidencias de centros de estudiante adheridos a la UNEPY según sexo (2013-2019)
Fuente: Elaboración propia sobre la base de datos proporcionados por la Unión Nacional de
Centros de Estudiantes del Paraguay UNEPY
12
Los datos presentados han sido proporcionados por la misma UNEPY, bajo forma de una hoja Excel, en la cual
la organización tiene almacenados los datos de los colegios, cuyos centros de estudiantes, han estado adheridos
a esta desde el año 2013 hasta el o 2019; además de los nombres y género de sus presidentes y vicepresidentes.
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Si bien estos datos corresponden sólo a los centros de estudiantes adheridos a la
UNEPY, su importante cantidad y distribución en el territorio permiten hacernos una idea del
conjunto del movimiento estudiantil en este período. De todas formas, para tener un panorama
más completo, hay que señalar que los datos oficiales publicados por el Departamento de
Estadística del MEC a finales de 2016, sobre un total de 591 centros informados, también
indican en un 59,9% las presidencias que ese año estuvieron a cargo de mujeres. Un
protagonismo femenino en los centros de estudiantes señalado también por parte de los
dirigentes estudiantiles entrevistados.
Cuando hay asambleas o sentatas son más las mujeres las que participan, o sea que
dan su opinión; también los hombres, verdad, pero en mayor cantidad son mujeres.
(Dirigente estudiantil de San Pedro)
Fuimos chicas las que empezamos todo acá en Encarnación, fuimos tres chicas y
ahí comenzaron a sumarse compañeros varones […] y en mi centro de estudiantes
durante las candidaturas y la primera lista que tuvimos y los que ganamos, ¿verdad?,
fuimos la mayoría chicas y dos o tres chicos. (Dirigente estudiantil de Itapúa)
[Existe mayor protagonismo] de las mujeres, porque siempre son las que tienen
más ideas, preocupaciones sobre temas como este: luchar por la educación
generalmente nace de una mujer. (Dirigente estudiantil de Cordillera)
La verdad que hay bastante. En el centro de estudiantes más que nada las cabezas,
tanto yo como presidenta, mis dos vice presidentas de mañana y tarde somos mujeres,
y los secretarios generales por el turno mañana es un hombre y por el turno tarde una
mujer y los demás miembros, titulares, suplentes, síndicos y demás la mayoría son
mujeres, que están completamente dispuestas a seguir en la lucha y tener estos espacios
que son muy importante para participar. (Dirigente estudiantil de Capital)
Las mujeres jóvenes, señalan los entrevistados, se han caracterizado en estos años por
una participación protagónica tanto en las asambleas, en las sentatas, en las marchas, o en las
tomas, siendo las responsables de la mayor parte de las intervenciones, propuestas e ideas. Las
mujeres han estado al frente en momentos de tomas de decisiones, generando debates e
impulsando acciones de lucha, caracterizando indudablemente con su presencia y accionar esta
fase histórica del movimiento estudiantil secundario paraguayo.
Los efectos del Coronavirus y el futuro de los centros de estudiantes
El 11 de marzo de 2020, debido al descubrimiento en el país de los primeros casos de
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personas infectadas con coronavirus, el Gobierno decidió como medida de profilaxis el cierre
por 15 días de todas las instituciones educativas del país (Gobierno suspende clases y eventos
con presencia masiva, 2020, 11 marzo). Esta medida será constantemente prorrogada en los
meses siguientes, tanto que, aparte de breves periodos con actividades en aula realizadas por
turno y sólo algunos días de la semana, se podrá registrar una vuelta universal de todo el
estudiantado a clases presenciales solamente dos años después, en febrero de 2022. Debido a
eso no debería sorprender si entre 2020 y 2021 prácticamente no sólo desaparecieron los centros
de estudiantes en los colegios de la educación secundaria, sino que a duras penas pudo
sobrevivir el mismo movimiento estudiantil secundario.
La educación secundaria en Paraguay dura solamente 3 años (estudiantes de 14 a 17
años), y por eso, al quedarse dos años fuera de la estructura educativa, encerrados en casa y
conectados solamente vía web con docentes y compañeros, no solamente resultaba imposible
realizar elecciones o participar de los centros de estudiantes, sino que la idea misma de centro
de estudiantes empezó a desaparecer del imaginario de los alumnos. Y esto sencillamente
porque quien había vivido esta experiencia en 2019, en 2022 ya estaba fuera del colegio
habiendo completado su ciclo de estudios.
La casi totalidad de los estudiantes que finalmente pudieron entrar a un colegio en el año
2022 nunca habían tenido oportunidad ni siquiera de enterarse sobre el funcionamiento de un
centro de estudiantes, ni habían tenido la experiencia de elegirlo o de participar de sus
actividades.
Es decir, estaban dadas las condiciones para que todo lo construido en los años
anteriores desapareciera, y los centros de estudiantes volvieran a ser una institución estudiantil
destinada exclusivamente a los grandes colegios de la capital y de pocas otras grandes ciudades.
Y esto seguramente habría ocurrido si no fuera por las organizaciones nacionales
estudiantiles que, consolidadas por tantos años trascurridos de organización y fortalecimiento,
consiguieron mantenerse activas durante los años 2020 y 2021. Estas, en ausencia de centros
de estudiantes, se hicieron cargo de mantener alta la atención del estudiantado sobre la lucha
para garantizar sus derechos y conseguir una educación de calidad, y a pesar de ver en gran
medida mermada su fuerza por la desaparición de los centros, aprovecharon al máximo las redes
y la web, y donde ya no era posible realizar las acciones de siempre, a saber: tomas, marchas,
sentatas; impulsaron acciones alternativas de luchas a través de internet. Así, en abril del 2020
se impulsó el primer paro virtual con estudiantes de más de 200 colegios que suspendieron sus
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actividades educativas desde sus casas en protesta por la mala organización de la educación
virtual instalada por el Ministerio de Educación (Secundarios critican resolución de Petta, 2010,
27 abril). Ese mismo año, en octubre, la UNEPY impulsó una encuesta vía web con alcance
nacional donde se pudo evidenciar los fracasos de la educación virtual del MEC, con más del
48% de los estudiantes que señalaba no haber aprendido nada durante todo el año (El 48% de
los estudiantes no entiende lo que se les enseña, 2020, 3 octubre). Y finalmente en mayo-junio
de 2021 siempre la UNEPY recolectó y entregó al MEC centenares de denuncias de estudiantes
que acusaban a sus docentes de sobrecargarlos de tareas sin antes explicar nada de los temas
sobre los cuales, estas debían desarrollarse, provocando un fuerte debate público al respecto
(Sobrecarga de tareas: MEC utilizará denuncias para mejorar en lo pedagógico, 2021, 7 junio).
Todas estas acciones pudieron mantener activo el movimiento estudiantil secundario
como actor sociopolítico de incidencia, sosteniendo de esta manera el activismo de centenares
de militantes estudiantiles en los colegios de todo el país. Esto resultará determinante al
momento de volver a clases presenciales, donde este liderazgo estudiantil que se había formado
mediante la acción en redes sociales se volvió fundamental para garantizar la refundación o la
reactivación de los centros de estudiantes, después de dos años de inactividad. Una tarea que se
ha demostrado exitosa, si consideramos que solo la UNEPY (la única de la cual tenemos datos
oficiales) durante el 2022 pudo conformar y agremiar a 125 centros de estudiantes de 12
departamentos y de la capital del país. Más de la mitad de los que había agremiado cuando llegó
la pandemia del coronavirus. Un número que, considerando lo señalado anteriormente, resulta
realmente importante y demuestra que, a pesar de todo, el movimiento estudiantil secundario
renacido en 2013 continua con buena salud y se mantiene activo en el debate público
presionando a las autoridades educativas para que implementen políticas de educación
adecuadas a las necesidades del estudiantado paraguayo.
Reflexiones finales y/o conclusiones:
El proceso de conformación masiva de centros de estudiantes en los colegios de la
educación secundaria, iniciado hace más de una década atrás y que ha determinado el renacer
de un movimiento estudiantil secundario que después de diez años continúa manteniendo una
alta incidencia en el debate público nacional, ha modificado indudablemente de manera
permanente en el estudiantado paraguayo la comprensión de su rol protagónico como actor
educativo. Lo demuestra el hecho de que a pesar de la inactividad por casi dos años de los
centros de estudiantes, debido a la pandemia de coronavirus, y a la dificultad para las
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De su renacimiento y masificación (2013-2022)
organizaciones nacionales estudiantiles de sobrevivir actuando solamente a través de las redes
sociales, hoy en día (2023) ambos están volviendo a actuar con una incidencia y un nivel
organizacional similar al que registraban en 2019.
Los centros de estudiantes, en particular, están resurgiendo con una rapidez impensable,
sobre todo si consideramos la ya señalada salida de los colegios de todos los estudiantes que
habían vivenciado esta experiencia hasta 2019. Sin embargo, parecería que la memoria del
centro y de su función han sedimentado en el estudiantado tanto para llevarlo, en el momento
en que se volvió posible con la vuelta a la educación presencial, a querer reactivarlos en el
tiempo más breve posible.
Es comprensible que durante el 2022 no se haya llegado todavía a la misma cantidad de
centros de estudiantes activos antes de la pandemia de coronavirus; a pesar de eso los datos
disponibles hacen suponer que este objetivo pueda ser conseguido en tiempos breves, si no ya
este año 2023, seguramente durante el 2024.
De esta manera lo que ha demostrado el movimiento estudiantil secundario más longevo
de la historia paraguaya, por lo menos de los últimos setenta años, es que continuará en su
accionar fuerte, con centros de estudiantes cada vez más masificados y difundidos en todo el
territorio nacional, y con un cuerpo estudiantil cada vez más consciente de sus derechos y de su
rol en el sistema educativo nacional.
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Por la cual se reglamenta la conformación y registro de las organizaciones
estudiantiles, correspondientes a instituciones educativas de gestión oficial de este
Ministerio. MEC: Asunción
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estudiantiles, correspondientes a instituciones educativas de gestión oficial y privadas
subvencionadas de este Ministerio. MEC: Asunción
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ANEXO
Listado de entrevistados
Dirigentes estudiantiles locales y presidentes de centros de estudiantes activos al
momento de las entrevistas (2017-2018)
Kiara Ramírez (San Estanislao - San Pedro)
Daysi Franco (Liberación - San Pedro)
Carlos Franco (Capi’ibary - San Pedro)
Ever Cáceres López (Eusebio Ayala Cordillera)
Araceli Ruíz Diaz (Piribebuy Cordillera)
Sol Fariña (Caraguatay Cordillera)
Lawrence Cerfoglio (Villarrica Guairá)
Guido Rojas (Colonia Independencia Guairá)
Valeria Martínez (Gral. E. A. Garay Guairá)
Patricia Rojas (Caaguazú Caaguazú)
Sharon Coronel (Ciudad del Este - Alto Paraná)
Araceli Leiva (Pte. Franco - Alto Paraná
Lilian Acosta (San Juan Nepomuceno Caazapá)
Julieta Dávalos (Fulgencio Yegros Caazapá)
Genesis Posdeley (Encarnación Itapúa)
Rosío Trombetta (Yatytay Itapúa)
Sebastián Ocampos (Bella Vista Itapúa)
Monserrat Ramírez (Acahay Paraguarí)
Erika Báez Villalba (Carepegua Paraguarí)
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Lucia Galván (Villa Elisa Central)
Karen Ojeda (Itá Central)
Vanessa Escumbartti (Capiatá Central)
Elena Roxana Enríquez (Asunción Capital)
Cindy Mendoza (Asunción Capital)
Ricardo Cabello (Asunción Capital)
Ruth Martínez (Asunción Capital)